jueves, 29 de noviembre de 2007

ME HAGO MAYOR


Pues aquí estamos de vuelta… como si no hubiera pasado nada… ¿es que a caso ha pasado algo? Tan sólo la ausencia del autor de este blog ¿no? Pues eso… ¡nada! De lo visto ocurrido en las últimas semanas, cabe destacar que parte de mis faltas se debieron a un curso formativo que hice en la televisión de Terrassa y llevado por una banda de nombre Discat, de quien sólo se puede decir que son unos farsantes. De todos modos, no me afecta en absoluto gracias a que me encuentro de nuevo dentro del blog, lo cual es estar dentro del cine y de la cocina. Esta última ha cambiado en los últimos días debido a que me han regalado una termo-mix para mi aniversario… ¿cómo? ¡SÍ HOMBRE! ¡EL SÁBADO FUE MI CUMPLEAÑOOS! ¡TREINTA Y CUATRO! Como lo oyes, ¿a que parece que tenga menos cine visto? Ya me lo dicen ya…




Evidentemente la fotografía no es de los treinta y cuatro sino de nueve años atrás, en mi primer viaje a Nueva York; por cierto, para quien quiera ver un par de planos aquel viaje –de las torres gemelas cuando estaban, por ejemplo– o algo más de mí en la actualidad, que visite el blog de los Kung-Fu Master que cito a mi derecha o bien que vaya directamente a esa otra brutalidad del youtube y apunte “kung fu sin red” y verá un video-clip hecho entre amigos. Por cierto, para algo hecho entre amigos, destaco el experimento Rec. Un compañero mío que ha trabajado con ambos directores en varias ocasiones, me comentó hace poco que lo mejor que sale del cine español últimamente es o bien de Filmax o bien de Guillermo de Fauno, digo del de El Laberinto del Toro, bueno eso. Personalmente el del Foro, digo del Toro, a veces me resulta un tanto extraño, no llego a entrar tan fácilmente en sus mundos como lo hice la primera vez que lo ví en Sitges con Cronos.





Quiero decir que ese punto colgante o colgado que se suele dejar siempre en el terror o en el fantástico (y que yo reconozco haberlo hecho en mi único corto dirigido y cuyo punto a colgar se me fue de las manos), en el universo del Toro no me acaba de cuadrar. Como ejemplo, adimto mi perplejidad al no dejar de discutir con todo el mundo acerca del porqué del capuchón en la cabeza del cadáver de Simón. Tal vez es que tenga menos cine visto para mi edad realmente o, como dice Rubianes: "para dos neuronas que me quedan y una que me bebeee... "





Por otro lado, no dudo ni un fotograma en quedarme con la grabada de Paco Balagueró y Jaume Plaza, digoo, ¡otra vez se me hace la tijera! Me gusta su valentía en casi todo: en el grupo actoral catalán que hay veces que parecen un follón de la compañía La Cubana, en no cortarse con las referencias estéticas a otras obras como las brujas de Blair o los holocaustos caníbales, en darle perfil dramático al bicho de la peli (pobrecica la nena con el cura cabrón, ¿no?) y, por encima de todo, en meter en el ajo a la extraordinaria Manolita Velasco (la llamo así porque no pude remediar encariñarme a ella al verla sufrir tanto); como el próximos Goya no oiga su nombre tras el de mejor actriz revelación, salgo escaleras arriba a morder como los de la escalera de Eixample. Me gusta el fantástico y Rec más, todo y que Balagueró no superará su cortometraje Alicia. Le ocurre como a mí, solo que el suyo es insuperable por fantástico y el mío… POR HORROROSO!